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miércoles, 3 de junio de 2015

Viajar liviana

Hoy me dí cuenta, que mi cartera estaba semi vacía, y que desde hace un par de días así estaba, y me dije "decidi viajar liviana", sin bolsito lleno de cosas...de esas cosas que las llevaba en caso de que las necesitara.....de la agenda......que muchas veces iba y venía sin ser abierta....y sin el libro que estoy leyendo y lo llevaba para leer en el viaje y la mayor parte de los días no lo hacía y a la noche comentaba, "lo saqué a pasear!"... todo eso me pesaba....quiero ir liviana por la vida.....dejar cada cosa y cada situación en su lugar, incluyendo los problemas......
Porque también me di cuenta que lo único que ganaba era estar agotada de llevar no sólo sobre mis hombros sino en mi corazón toda la preocupación, quiero poner la atención a cada momento presente como es, tal cual es y ocuparme de cada cosa y cada situación en el momento que lo necesite....quiero estos días estar liviana, estar presente y agradecida.
Clr. AT

martes, 16 de septiembre de 2014

Eleva tu autoestima


Quererse, valorarse, aceptar el propio cuerpo es un trabajo cotidiano que se puede aprender. Aquí, algunos consejos para lograrlo; tomá nota.


Todo aquello que configura nuestra personalidad está permanentemente siendo sometido a la mirada de un 'evaluador' que luego procesa esa información y la traduce en una emoción, sensación u opinión de nosotros mismos. Eso es lo que conocemos como autoestima: estimar es apreciar, poner precio, evaluar, juzgar, creer. Es la sensación de cuánto valemos para nosotros mismos. ¿Mucho, poco, nada? ¿Cómo se mide ese valor? No hay fórmulas matemáticas, pero podríamos pensar que esta sensación surge de la relación entre las pretensiones que tenemos y los éxitos reales que obtenemos. 

La autoestima se aprende y evoluciona a lo largo de las etapas de la vida. Si nosotros cambiamos, entonces es perfectamente lógico que nuestra autoestima cambie con nosotros. Un día te levantás y te sentís Dolores Barreiro, y te animás a ponerte una pollera un poco más corta que de costumbre, y al día siguiente no hay nada que te haga sacarte las pantuflas y esa remera ancha de cuando estabas gorda. Aceptar el hecho de que lo que pensamos de nosotros mismos puede ser tan variable como el clima, nos soluciona gran parte de los problemas. Hoy podés sentir que nunca vas a lograr lo que querés, que no servís para nada y que todo te sale mal. 

Ese es el juego que tenemos que aprender a jugar: saber entender las reglas del 'sube y baja'. Hoy podés estar abajo pero con un empujoncito de tus pies podés estar arriba de nuevo. Sólo hay que decidir cuándo es el momento para darnos el impulso.

Cómo desarrollar una autoestima sana

Autosuperarnos: Podemos ir cada vez por más. Si hace diez años que venís haciendo lo mismo, esa no-dificultad seguramente no te reporte ninguna satisfacción a nivel personal. Y tus días pueden ser percibidos como algo chato, plano, poco adrenalínico. Y el sube y baja puede inclinarse hacia abajo. Ponerse pequeños desafíos es ir subiendo, peldaño a peldaño, una escalera que no tiene límites. Es expandirnos creativamente y afirmarnos en nuestras capacidades. 
Cambiar las posturas corporales: La postura encorvada o de hombros caídos no va más; se impone el estar erguida- y acá no importa si tenés mucho, poco o nada que mostrar-. No es un 'me llevo el mundo por delante', sino un 'acá estoy yo'. Esta postura favorece la confianza en uno mismo y en sus potencialidades. 
Cultivar las emociones positivas: Nos genera cierto alivio pensar que eliminando de nuestras vidas las emociones negativas -el temor, la tristeza, la ira- automáticamente crecen las emociones positivas. Pero lamentablemente esto no sucede: tenemos que aprender a cultivar y desarrollar esas emociones que nos hacen sentir bien.

Los seis pilares de la autoestima

Nathaniel Branden, el gurú de la autoestima a nivel mundial, define los seis pilares en donde se apoya una autoestima sana. 
1) Vivir conscientemente: si vivimos en piloto automático, no registramos aquellas cosas que hemos logrado y, al no hacerlo, no las incluimos en el concepto que tenemos de nosotros mismos. Tampoco irnos al extremo de la autoobservació n continua, porque eso conduce al aumento de cada mínimo defecto y nos vuelve torpes (y obsesivas). 
2) Autoaceptación: asimilar las malas noticias sobre nosotros mismos -fracasos y rechazos- como algo de poca importancia en nuestra vida y enfocarnos en aquello que debemos hacer para mejorar (si consideramos que corresponde) . 
3) Responsabilidad: implica hacer juicios realistas sobre qué puedo o no puedo hacer, qué recursos tengo y cuáles no. Hacernos cargo de aquello que no nos salió bien, pero también felicitarnos por lo que sí. 
4) Autoafirmación: el sometimiento es bueno cuando el enemigo es poderoso, pero no puede ser una estrategia a largo plazo, porque hace mal a la salud física y mental. Hay que animarse a molestar y aguantar que la armonía se rompa (aunque sea por un rato). 
5) Vivir con propósito: para no sentir que la vida nos pasa por delante y nosotras nos quedamos paradas mirándola, es importante pensar en nuestros objetivos. La zanahoria que nos vuelve conejos, que nos determina el foco y la dirección de nuestras conductas. 
6) Integridad personal: implica encuadrar lo que hacemos y lo que somos en un plan más amplio, sostenido con valores. Da un poco de trabajo, pero rinde mucho.
 Clr. Andrea Turdera

jueves, 21 de agosto de 2014






  •  No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Porque si no, ¿cómo el encuentro con una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados? (…) Así, marchamos un poco como sonámbulos, pero con la misma seguridad de los sonámbulos, hacia los seres que de algún modo son desde el comienzo nuestros destinatarios.
  • Ernesto Sabato, Sobre héroes y tumbas